martes, 16 de junio de 2009

Frente al espejo


Pulida, suave aunque escuece. Así me miraba al espejo, repasando que no hubiera quedado ningún pelo afilado y amenazante. Justo al dejar la cuchilla en el borde del baño, tus brazos se colaron por debajo y llegaron hasta mi cuello, abrazándome. El espejo dejó de importar, completamente eclipsado por esa mirada de cielo, y una sonrisa capaz de esparcir la felicidad y contagiarla como si de un virus letal se tratara. Si, un virus que acabara con todo lo que hace del mundo un lugar peor.

-Si que te has esmerado-

Una sonrisa que habla con una voz tan dulce, mi fuerza de voluntad y mi promesa de no llegar tarde al trabajo se va diluyendo, como el azúcar en el café que cada mañana te preparo.

-Me encantas.

Mi fuerza de voluntad ha quedado pisoteada, transformada en debilidad de espíritu. Pero se me ha contagiado la sonrisa, mientras voy sintiendo que el estómago ya no quiere tostadas, sino que se ha volcado, recolocándose para ayudar al corazón a subir y tratar de escapar de dentro de mi pecho.

-Eso es mutuo.

Así te levanté, te abracé como la princesa que nunca quisiste ser, y te llevé lejos de aquel espejo delator y cotilla. Al volver a ponerte en el suelo, pasé las manos por tu pelo revuelto, como siempre amanece, y te besé. Dejé que mis manos cayeran por tu espalda, suavemente, hasta rodearte completamente y traerte en ese abrazo, ese que transmite toda la paz, seguridad, el cariño y demás sentimientos que me despiertas.

Nos miramos, sonriendo, y sin hablar nos decimos que hoy toca seguir regando nuestra felicidad, no sea que, como las plantas, se sequen. Y qué mejor manera de regarla que con amor.

10 comentarios:

Esther dijo...

Qué afortunados son los que aman y tienen a alguien que les quiere de verdad. Ése es un tesoro que cada vez se esconde más tras los espejos del mundo.

Saluditos.

Reithor dijo...

100% de acuerdo.

kel dijo...

Con mañanas así no creo que se seque nunca. Eso sí, el trabajo no sé si durará mucho :D
9 besos

Dama Blanca dijo...

Te odio porque yo quiero amaneceres así, pero en el fondo me caes bien :P

Precioso, simplemente ^^

Reithor dijo...

Claro que durará el trabajo, sólo hace falta hacerse representante sindical ;)

Los amaneceres así son relativamente fáciles de obtener, lo importante es valorarlos cuando son todos los días y esforzarse porque sigan siéndolo :)

¡Gracias!

Neus dijo...

Ouch, q bonito!!! :')

Daniel HR dijo...

La verdad es que es una forma magnífica y maravillosa de empezar el día. ¡Ains, pobres de aquellos que dormimos solos! :-)

Reithor dijo...

Hay que solucionar eso de dormir solo, ¡¡ya está bien!! Impugnemos

Carlos dijo...

Lejos de grandilocuentes escenarios, de los sueños mas bellos, el amor escapa a los esquemas y mapas.
Inesperado, intruso, como una melodía desconocida que ya no podemos olvidar, te atrapa en una mirada.
Y tu relato es una maravillosa forma de reflejarlo, es como si encendieras una linterna en el momento en que el amor pasa.
Genial Reithor!

Te voy leyendo y poniéndome al día que ando "enfermo de cierto virus" xD
Ah la varita era de alambre :)

Reithor dijo...

si, esa varita de acero inoxidable fue traicionera...

Gracias por la descripción, no se si sorprende a extraños pero a propios si (y a mi mismo también).

Nos leemos, cuidate de los virus malvados esos pasándote a Mac