martes, 15 de septiembre de 2009

Tic Toc


Aquel antiquísimo reloj de pared exhaló su último tic tac; el silencio se hizo insoportable. Llevaban décadas turnándose, un día uno y otro día el otro, para dar cuerda a aquel reloj que reconstruyeron; ese reloj que encontraron desvencijado y lustraron para rendir homenaje a un pasado que hubieran querido diferente. Y allí por primera vez solo, en el ajado sillón de la salita, no había nadie para dar cuerda al reloj. Le tocó ayer, y le tocaba mañana; así uno de cada dos días el reloj rendiría memoria a su querida. El tiempo podría llegar a hacer soportable su propio silencio, lo que llenaría de horror su alma, al saber que parte de sus recuerdos se habrían borrado y amortiguado.

Pero aquel día era insoportable, tanto como su soledad.

10 comentarios:

Yandros dijo...

Brillante la forma de describir la soledad. La soledad pesa sobretodo cuando está lastrada por muchos recuerdos felices.
Un abrazo

Reithor dijo...

mucho mejor esta forma que la de Alejandro Sanchez...

Otro abrazo para ti

Dama Blanca dijo...

Uou, qué triste, Reithor. ¿Sabes una cosa? Me recuerda a un reloj, antiquísimo también, que hay en casa de mi abuela materna. Siempre se retrasa, y acaba dejando de funcionar, pero ella sigue dándole cuerda siempre.

Nunca se me ha ocurrido preguntarle por qué, pero, después de esta entrada... creo que lo haré :P

Un beso para ti, Reithor.

Reithor dijo...

Gracias dama :) Las historias tristes también tienen derecho, aunque sólo sea para advertir de que la alegría y la felicidad hay que regarla cada día no sea que pase algo así... aunque hay cosas inevitables. C'est la vie.

Carlos dijo...

El tiempo se hace tiempo en tu relato. No sé expresarlo pero es como si a traves de ese viejo reloj le dieras alma, y está él, y está, estaba ella, y está el tiempo. Entre los tres iban llenando ese espacio, que aquel día se fue quedando vacío.

Impresiona esa soledad. Muy buen relato!

Un abrazo!

Pd: Na quillo, que se me ha metido a mi qeu eres de los Knicks :)

Dama Blanca dijo...

¡Por cierto Reithor!
Que te he dejado unos premios en mi blog, si no te gustan no hace falta que los recojas, ¡pero tenía que incluirte!

Esther dijo...

Qué triste pero, ¡qué bien escrito!

Me gustó mucho.

A veces, la soledad es muy buena para intentar encontrarse a uno mismo, escucharse o simplemente buscar paz pero, hay otras veces que se puede hacer un poco pesadita, la verdad.

Saluditos.

Reithor dijo...

Premios? No acepto el metálico, eso para quien esté peor que yo :D cualquier otra cosa genial, muchas gracias. Ahora voy a recogerlo.

Esther, de acuerdo. La soledad sólo por gusto y transitoriamente, si no es mala compañía. Aunque las hay peores, todo sea dicho.

Un besote

Susurros Mortales dijo...

No suelo comentar en los blogs, pero hace tiempo que vengo siguiendo el tuyo, y me gusta.

En mi blog tienes unos premios,si te gustan puedes retirarlos.

Besos

Reithor dijo...

Me alegro de que te guste :)