lunes, 25 de mayo de 2009

Dream On



"Acababamos de entrar en el concierto, superando al gorila de la entrada con su mirada bizca, sus bíceps de esteroides y la eterna no-sonrisa. Como de costumbre corríamos hacia el frente, preparados mentalmente a pasar unas horas en la valla, pegados, esperando para verles tocar. Sin ir al baño, sin cerveza, sudando y rogando que la púa o la baqueta fueran arrojadas por aquí y tener alguna oportunidad de cogerla. Crucé toda la arena de Las Ventas, pero en lugar de acercarme me alejaba más y más. Era como recorrer un campo de fútbol de dibujos animados, nunca llegaba al final. La arena se arremolinó, formó la cara de aquel profesor que tanto nos castigaba sin recreo, gritándonos que quiénes nos creíamos. Allí nos paramos, mirándonos atolondrados. Sólo queríamos ir a un concierto un sábado, qué carajo pintaba allí esa cara de arena salida de la película de la Momia. En décimas de segundo nos separamos los cuatro en grupos de dos para rodearla, pero la cara sufrió una mitosis y se clonó alegremente. Trataba de engullirnos, pero saltamos y la atravesamos, sintiendo las agujas de la tormenta de arena surgida en medio de la plaza. Grité, pero no sonó nada, y se me llenó la boca de arena, pastosa y crujiente. Entré en un remolino, y vi por el rabillo del ojo como mis compañeros sufrían una suerte similar. Ya nos alzábamos por encima del tendido más alto cuando de repente la arena se retiró, desapareció y cayó cubriendo completamente el escenario y al resto del público que entraba. Nos quedamos levitando, haciendo sombra al horizonte con los últimos rayos de sol. Sin caer, nos acercamos unos a otros y formamos una estrella de cuatro puntas, como si de paracaidistas nos tratáramos. El sol nos dijo adiós, y la luna inmediatamente apareció para iluminarnos con una luz cegadora que nos dejó completamente blancos. Los rayos lunares nos empujaron hacia abajo, y caímos sobre el escenario enterrado, mientras la arena se recogía como los tentáculos heridos de un kraken calcinados por la luz lunar. 

Respirando profundo y recuperando el aliento, vemos que toda la masa nos aclama y unos tipos nos traen instrumentos. "Nos habrán confundido con los artistas invitados", oigo entre mis compañeros. Cuando empezaban a abuchearnos por no tocar nada, la guitarra que me habían puesto se transformó en mi fantástica Carvin negra, Kelia, y con un impresionante solo de guitarra animé a mis colegas a empezar a tocar. Cómo lo vivía, como lo sentía, el rock fluía por mis venas hasta las cuerdas y...

... un vaso de cerveza, junto a los restos de un pedazo de pan de un bocadillo mordido, me golpearon en el cuerpo, empapándome con el líquido elemento (y grasa de torreznos, de esa que no sale) en mi camiseta favorita. Y no fue todo, porque le siguieron mil objetos no contundentes pero sí humillantes y vejatorios. Con horror, comprobamos que habían cambiado a todas las hordas del rock por otros miles de asistentes a una fiesta rave, y claro, entre que tocamos mal y lo que tocamos para estos seres es malo, suerte que no nos lanzaran algo peor. Corrimos hacia los bastidores, cada uno por una puerta, y al cruzarla una luz blanca me cegó. Durante eternos segundos no distinguí nada, hasta que me encontré dentro de una burbuja que ascendía. El cuero que llevaba puesto se derritió en frío, y me vi en el vacío, asfixiándome, golpeando una burbuja que flotaba sobre un limbo de dantescos condenados. Según iba subiendo, la música atravesaba la burbuja y pude diferenciar millones de canciones bien conocidas y tarareadas. La burbuja tocó cielo, lo atravesó mientras estallaba, y me encontré en la superficie del mar, nadando. Con horror vi unas aletas de tiburón empezando a girar alrededor mío, y para confundirles comencé a nadar en sentido contrario, acelerando, cada vez más rápido... tanto que el mar se centrifugó y me encontré de nuevo sobre la arena; deshidratado. Sentía que las fuerzas me fallaban, ya no podía escapar de mis sueños, y me desmayé... para despertarme al poco, en la valla del concierto, mientras el de seguridad me sacaba tirando de mi y me llevaba lejos, para que me recuperara. ¡No! ¡No podía perderme el concierto!

Y desperté con esa sensación de horror, de estarme perdiendo el concierto del siglo. Vale, todos son el concierto del siglo, pero este lo es más. Miré en la mesilla, viendo la entrada para mañana, y me di cuenta de que otra vez me traicionaban mis sueños. Más tranquilo, volví a dormir."

- ¿Y eso que tiene que ver con que tengas los bolsillos del pijama llenos de arena? Te he dicho que me des una explicación o no vas al concierto de los melenudos esos... ¿y me cuentas estas milongas?

-Pero si es la verdad... 

-Venga, anda, desaparece. ¡No vuelvas tarde!

Al llegar a la cola distinguí al gorila de la entrada, con su mirada bizca, sudando. Nuestras miradas se cruzaron, y una sonrisa sardónica adornó su cara por un instante.

14 comentarios:

Virginia Vadillo dijo...

Umm... esto... deberías mirar qué tomas antes de irte a dormir... las drogas son malas y todo eso... XDDDD
Oye, yo he estado en las ventas de concierto y, tranqui, no pasa nada de todo eso... aunque tampoco conseguí llegar a las vallas, es cierto! XDDD
¿Quién toca?

kel dijo...

Este es uno de esos sueños en los que te levantas más cansado que antes de acostarte :D

Reithor dijo...

Lo bueno Virginia es que no necesito na para imaginar :) En las ventas de concierto, si, yo también he estado varias veces, hace tiempo ya. Este concierto, no se, mio :D Espera que busco grupo...

Mi querida kel, poco cansado me levanto y bien lo sabes tu... :)

Gracias por pasaros

telémaco24 dijo...

Grande como siempre.

Para conciertos míticos en las ventas Radiohead en 2004...

Por dios mándame el cv de Aído te dejo un correo en el siguiente comentario, pero luego bórralo, vale?

telémaco24 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Elianne dijo...

Es muy original...me encanta tu forma de contar algo tan simple...Bueno me pasaré por aquí todas las veces que pueda.

Besos, Violetcarsons.

Reithor dijo...

Gracias Elianne :) Bienvenida eres. Me alegra que te guste.

Un besote

telémaco24 dijo...

Muy bueno el CV, muchas gracias, y yo q pensaba q tenía el record de encadenar trabajos temporales...

Paula dijo...

La chica de los ojos tristes le agradece su comentario y consejo. De corazón.

Mil gracias, nos leemos!

Reithor dijo...

De nada :) Y dígale a esa chica que me puede tutear :)

Esther dijo...

Mágico relato y chulísimo, super original tb. Me encantó. Fue super ameno.

Eso del concierto me recuerda a que una vez acabé en uno al que no en el que no quería estar.

A veces pasa eso: los sueños, la ilusión o la obsesión pueden jugarte una mala pasada con el subconsciente.

Saluditos.

Carlos dijo...

Menos mal que llevo una kefia conmigo y pude ponermela durante la tormenta de arena permitiéndome asistir a tal conciertazo!
No sé como se te da con la guitarra,apuesto a que bien :),pero este solo de palabras fue genial!

Reithor dijo...

Ese palestino...

La guitarra, pues cada vez peor, la tengo bastante abandonada. Pero fui músico antes de dedicarme a escribir, y el que tuvo retuvo :)

Un abrazo

Blogger dijo...

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