miércoles, 27 de febrero de 2008

¡Evacuados!




Con sus -10ºC en el exterior y ese típico vientecillo que nos trae la caspa de los ángeles, Dios, astronautas y todo aquel que alguna vez pasara por encima, a alguien se le ocurrió dejar en el lugar inadecuado la substancia incorrecta. Algo se notaba al volver del café matutino, como un ligero exceso de olor a desinfectante de pino, pero sin darle mayor importancia. Tanto fue así que a la hora de comer ha entrado un tipo, bien equipado para la ya mencionada situación externa, diciendo que todo el mundo a la calle, que había una fuga de compuestos tóxicos. Zhou Jean (léase Chouchín, en serio), un compañero que en casa definiríamos como cercano al saco de huesos, tirillas, ú hombre capaz de esconderse de perfil, se dirigió inmediatamente al exterior. El resto fuimos más precavidos y nos tomamos unos segundos extra para abrigarnos, a pesar de exponernos durante dicho tiempo a una posible muerte similar a la situación en que se encontró el gato de Schrödinger dado el letal vertido (y similar a Ajax Pino). Dado que el día anterior hubo cena en casa ajena (viendo la película Wasabi, más que recomendable para quien no la haya disfrutado) y vino de Rueda, no hubo con qué tupper-ware y tocó rebajarse a la poco variada oferta gastronómica del campus. Al no tratarse ni de una fuga de agua, ni fuego, ni nada similar, pensamos que la psicósis con que se nos había dado la información era algo pasajero.

Nada más lejos de la realidad.

Mientras imaginaba deleitarme con un sandwich gigante que hacen con ocho lonchas de pavo, queso y tomate, Mary llamó que había salido del seminario y unos tipos no la dejaban entrar en el edificio. Su experimento estaba en marcha, una de esas joyas con DNA de por medio que no se las deseo ni a mi peor enemigo, y llegar a este paso le llevó desde el lunes... demasiado, quizás, para quedarse de brazos cruzados. Pero no hay más opción, a ver quién se la juega tras la experiencia de hace un año con gente como la que nutre la CBP. Así que ahí quedaron, unos nanohilos colgados, un DNA olvidado y unas enzimas inactivándose mientras los bomberos evacuaban el edificio.


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Tocó tomárselo con filosofía. Vamos, llamar al jefe y salir por patas del campus, no sea que la cosa fuera a mayores y el ajax-pino realmente se tornara en fabada mezclada con gas mostaza. De hecho, el pro-hombre ya estaba en su casa, y estuvo tan sembrado como acostumbra con un "puedes ir a apagar los equipos y tomarte el resto del día libre". En décimas de segundo, reviví ciertas escenas cinematográficas de Misión Imposible, me vi incapacitado a sortear la seguridad implantada en el Science Center, y comenté la situación al jefe quien lo entendió y cambió el plan a "bueno, pues ve a casa y periódicamente comprueba si puedes entrar a apagar los equipos". Yo me acordaba del comercial, diciendo que lo podías programar para medir durante un fin de semana seguido (para lo cual tiene que estar encendido), pero bueno. Como uno ya sabe de estas cosas, responde un "si, si" y comprueba la evolución del ajax-pino a través de internet. Con éxito.

En vilo durante seis horas (de lectura para mí), esperando impaciente la celebrada reapertura del lugar, y con mensajes de advertencia "NO ENTREIS HASTA QUE SE OS AUTORICE" y cosas similares, que de nuevo nos transporta a escenas varias del conocido como cine de Hollywood. Una vez ésta sucedió, tranquilamente fui a resolver los nervios de mi jefe, cruzándome con muchos coches que salían (serán los que no fueron tan tranquilos, o la noticia no les cogió en medio de una suculenta cena para contrarrestar el sandwich). Chouchin andaba por allí, recuperando sus ropas de invierno que, por buena ventura, no se vieron impregnadas del maléfico desinfectante mimético y desconocido. La explicación final consiste en que hubo un vertido de algo en el muelle de descarga, y que han abierto la puerta para que se ventile.

Al final se resuelven las cosas por el método conocido como "a la española". Está claro que algo de impronta dejamos incluso al Norte.

Sin muertos ni heridos, salvados una vez más por la gloria de las barras, estrellas, y la caspa invernal que nos cubre.

6 comentarios:

Monica dijo...

Jajajajaj ayns niño si no te ocurrieran cosas asi no estariamos tan entretenidos que me lo he leido por mail y por el blog jajajajaja. Parece el guión de cualquier americanada tipo: Intoxicados!!! (próximamente en tus pantallas) jajaja
Muchos besitos y a ver q nueva avenura nos cuentas...

Reithor dijo...

si, película de serie B total... ya podía al menos estar dirigida por John Carpenter :)

Gracias por pasarte

sacra21 dijo...

Wenas he estado mirando lo del gato de Schrödinger... es increible, lo malo es que para entenderlo es necesario mirar la interpretación de Copenhague, de ahí leer las críticas de Einstein, entrelazamiento cuántico, ppio de incertidumbre (éste sí es un viejo conocido), en fin, cuando llegue al final de la cadena ya te digo algo xD. Un saludo

Reithor dijo...

el gato de Schrödinger es algo así como la explicación alemana a por qué los gatos tienen siete vidas XDD

Marta dijo...

jejeje, que cosas te pasan! en el fondo no debe ser aburrido estar alli...es como si fueras el protagonista de una peli.
Gracias x tu comentario en mi espacio! :)

Reithor dijo...

hey, gracias por pasarte ;) En el fondo es cierto, cuando llevas un año en un sitio ya sabes cómo buscarte la vida para no aburrirte...