sábado, 21 de noviembre de 2009

En tren



Como si llevara un año corriendo, a punto de alcanzar el tren que escapa de la estación y tratando de agarrar el último vagón al vuelo, y finalmente hubiera conseguido subirme. Todo va rodado, por su raíl, a toda velocidad pero por su camino, como siempre debió ser. Subido a un viaje que merece la pena, disfrutando de la sensatez que encierra la locura, esa que sólo entiende el que está subido en ese tren.

Es el único tren donde se disfruta del viento en popa.

6 comentarios:

Daniel Hernández Rodríguez dijo...

¿Cómo no se va a disfrutar del viaje? ¡Es el tren del último Druida! ;-)

Carlos dijo...

Alcanzar ese vagón, sentir la satisfacción de conseguirlo tras el esfuerzo realizado, tiene que ser la...!
Un viaje tal, un tren así, lo dicho es para no bajarse! :)

Me alegro de volver verte quillo!

Esther dijo...

Qué suerte que tienes.

Lo mío no va por su raíl ni mucho menos. Tengo un cansancio encima y una desgana que no puedo con ella, cada vez más y a veces una tristeza terrible, por todo y por nada. No me gusta el café y no me dejan tomarlo y las coca-colas ya no me surten ni efecto. Pero, no quiero beberme Red bulls porque me hacen demasiado mal.

Ojalá estuviera así, en un viaje...

Saluditos.

Virginia Vadillo dijo...

Esos, los que se pillan en el último momento, son los que más se disfrutan!! ;)
Buen viaje!!

MaríaCristina dijo...

hola!!! como decíamos ayer....

acabo de ver en la tele que ya estas en españa....manda carallo!!!

un besazo

Metalsaurio dijo...

No tiene nada que ver con esta entrada, pero algún sitio tendría que hacer un comentario sobre EL ULTIMO DRUIDA, jeje! Reconozco que todavía no lo he comprado, pero sí leído el primer capítulo, EL POETA, y me ha resultado bastante curiosa la alusión a La Muerte de Terry Prachett porque justo cuando aparece la Muerte y saluda, me acordé de la de T.Prachett, jeje!

Buena historia :)

Un saludo Reithor!