jueves, 16 de abril de 2009

2nd chance



El invierno trae el gris de un cielo húmedo y una ciudad hastiada trata de resguardarse, dejando fuera de su regazo a quien no se adaptara lo suficientemente rápido; y este año le había tocado a él. Así lo rezaba la carta que le llegó tres días atrás: no le renovamos, temporada baja, todo el rollo de siempre. Había leído lo mismo cada año antes, cuando le había llegado a otros compañeros temporeros, pero era tiempo de que todos los pesqueros salieran a altamar durante meses y cerrar los astilleros. Hasta ese invierno se había quedado en mantenimiento, pero al parecer le consideraban prescindible, viejo. No podría pagar su alquiler, tendría que buscar otra cosa y, tal y como decía en cada periódico, el paro no hacía más que aumentar. Ya no tenía la cadera para volver a sus actividades de monitor o de socorrismo de montaña, eso también era cierto. 

Acorralado, no sabía como explicarlo, como admitir una derrota como aquella, además de tener que bajar la cabeza. Pero no le quedaba otra. Maldita crisis... hizo de tripas corazón y marcó su número. 

- ¿Si?

- Soy yo... 

- No te toca este fin de semana.

- Lo se. Me han despedido.

- Pues ya te puedes apurar en encontrar otra cosa, Rubén necesita un uniforme nuevo para el colegio.- Maldito colegio privado, malditas facturas, maldito dinero... todo aquello había sido demasiado para su matrimonio. Y la ponzoña seguía.-... ¿Me escuchas? ¡Ya me estás ignorando, como siempre!

- No, Sonia, no es eso mujer. Me apuraré, pero lo cierto es que me quedo en la calle, no puedo pagar el alquiler de este mes siquiera.

- Te dije que un casero hermano del juez era una mala opción. Nunca me hiciste caso y siempre hiciste lo que te dio la gana, y mira como has acabado. Me da igual, ese mismo juez es el que dictó la pensión de divorcio y Rubén y yo la necesitamos. 

- Pero si estoy sin blanca, ¿como quieres que...?

- ¡¡¡Me da igual!!!

El silencio tuvo que compartir tiempo con la estática de la línea telefónica, y su combinación resultaba aún más incómoda que cuando iban por separado. 

- ¿Sonia?

Sollozos. "¡¡Eres una calamidad!!" habría resultado más fácil de digerir que aquel silencio, aquellos llantos. Impotente y hundido, se sentía completamente apagado e inútil. Cualquier sombra iluminaba más que él, cualquier colilla pisoteada en la más sucia tasca presentaba más autoestima que la que podía juntar en toda su alma. En ese momento, se tragó todos los comentarios y todas las suspicacias de los últimos meses.

- Sonia, yo... te echo de menos. Y al niño también.

- Men...-apenas podía hablar, con lo que le costaba respirar. Debía estar llorando como siempre, hacia dentro, sin dar rienda suelta a sus sentimientos, envenenándose con su silencio - ...tiroso...

- No tengo donde ir, de veras. ¿Puedo quedarme unos días en casa hasta que encuentre algo?

Hasta la estática del teléfono se quedó muda. No sabía que decirle, pero no le decía que no, ni le gritaba. Se estaría dando cuenta de lo crudo que estaba todo, para que pudiera caer tan bajo. Allí estaba, en el lodo, hundido en las arenas movedizas clamando una mano que me sacara; dejándole todo el camino libre para terminar de hundirme. Por un instante me vi como un sin techo, sin hogar ni comida ni trabajo, expuesto a las inclemencias y a la soledad. 

- ... si es sólo unos días...

El corazón le dio un vuelco. Aquella migaja era sin lugar a dudas lo mejor de lo que iba de semana, especialmente tras toda la miseria tragada sin descanso. Hasta una sonrisa se dibujó en su rostro.

- Gracias Sonia. 

Iba a colgar, pero justo antes de apoyar el teléfono en su soporte escuchó un lejano "¡Espera!", y lentamente se volvió a acercar el aparato al oído, temiéndose que cambiara de idea, casi adivinando lo peor.

- Te quiero Ramón.

8 comentarios:

kel dijo...

Porque estoy en el curro que si no acabo a moco tendido.
Un beso

Reithor dijo...

vaya, tampoco es tan malo...

Carlos dijo...

Igual puede que con el tiempo agradezca aquel despido, porque perdería un trabajo, pero puede que recupere algo mas importante :)

Uno mira las frías estadísticas del juzgado y ellos, los protagonistas, serían un nº/año, más de un listado aún más frío. Pero tras ellos se esconden momentos realmente entrañables como el que has escrito.

Muy bueno, un saludo!

Reithor dijo...

Gracias Carlos :)

Lo de agradecer ese despido, depende del día que me de por escribir la imaginación. Igual acabo haciendo como en "elija su propia aventura" y poner varios finales.

Un saludo a ti también, nos leemos

Neus dijo...

Mi final siempre sería el más "Disney" posible :P

Este me gusta. Lo del amor y esas cosas me mola, ya sabes, jajaja.

Reithor dijo...

¡Estupendo! Venga, anímate a dibujarlo :)

Malvi dijo...

El texto es genial... pero léelo de nuevo... me encanta pero ¿Por qué narras en primera persona al principio... y luego en tercera?.

Léelo de nuevo...

nos leemos!

Reithor dijo...

ups, tienes razón. Gracias. Ahora hecho la bronca a los anteriores que no me dicen nada :P