jueves, 16 de octubre de 2008

faith



Hay quien cree en seres mitológicos, y los amolda, bien por su cuenta, bien con ayuda de sectas organizadas con todo ya masticadito para dar la mayor coherencia posible a su mitología (y de paso demostrar que tienen tratos con dichos seres y ocupan, desde el punto de vista de quien es mitológico, un lugar predilecto). Si bien este tipo de comportamiento crea una excusa perfecta para liberar responsabilidades, atribuir culpas, exigir una paga; tiene un beneficio que hace el precio pequeño: la paz interior y el convencimiento de que, si nos comportamos acorde a lo que el ser mitológio espera de ti, serás recompensado. Posiblemente esa recompensa es prometida después de muerto, momento en el cual te será difícil reclamar en caso de que no obtengas dicha promesa. Al menos a quien te la hizo.

Si alguien rechaza todo tipo de creencia mitológica, para tener una vida coherente debe entender que ésta tiene un fin, un objetivo, algo que la diferencie y que la haga merecedora de esfuerzos, penas, y demás trabas del día a día. Quizás unas recompensas sean las vacaciones y las alegrías que encontramos/recibimos/nos ganamos. Pero si uno se pone metafísico se da cuenta de que es efímero, y puede perder el sentido cualquier existencia. ¿Creamos una nueva mitología? Muy propio de los cangrejos, pero no tanto si se piensa en la evolución. Pues bien, cree en ese caso en quienes están por venir, y pensar que el objetivo no está al final, sino todos los días al alcance de la mano. O en lo que quieras. Si eres un romántico, cree en el amor verdadero ese que comentan los poetas, desde los que lo describen como Neruda a quienes lo anhelan como Béquer.

Eso sí, no dejes de creer en ti mismo, que al fin y al cabo, a ti es a quien siempre vas a tener a mano y de quien no vas a poder escapar... hasta saber si las promesas del Valhalla (por poner un ejemplo) son ciertas o no.

PD Si te tomas esto como un consejo, que no lo es... tienes derecho a no hacerme caso.


4 comentarios:

Bego dijo...

En el fondo cualquier mito, cualquier dios, cualquier creencia, debe ser propia, única e intransferible.

Da igual creer en Dios,en Bécquer, en la música, en la literatura, en el amor...

Yo casi añadiría a ese "creer en ti mismo", el "creer uno mismo". Que tu creencia sea propia, y no obligada. Que nazca de ti y no venga impuesta de fuera.

Por eso nadie debería bautizar a un bebé de apenas unas semanas de vida... ¿No sería mejor dejarle desarrollar su propia creencia, o su propio mito, cuando pueda hacerlo?

Libertad, qué bonita palabra.

Reithor dijo...

ale ale, tanto como propia única e intransferible... compartir es vivir XDD

MaríaCristina dijo...

saludos de una exiliada!!! aunque la distancia no sea comparable ;p

hoy en día hasta creer en uno mismo cuesta lo suyo...como xa creer en chorradas, pero bueno hay gente xa todo.

ahora que me recuerdas a bécquer y por la fecha que es, te diré que en soria se va al monte de las ánimas y se lee la leyenda del mismo nombre en el lugar en el que está ambientada, la noche de todos los santos, y con la excusa cuando ibas al instituto te metias una botella de patxarán entre pecho y espalda que sino no hay quién soporte el frío solo con chocolate caliente

bueno, no te doy más la vara por hoy, cuidate.

Reithor dijo...

el monte de las ánimas... no sabía que la santa compaña hiciera el camino de Santiago :S Será por el pacharán, aunque el orujo tira más.

Pasa buen finde guapa, y cuidate ese sueño